Vida quotidiana

El blog de David Rodríguez (aka Retalls de la vida quotidiana d'un barceloní)

01/12/2009

Reugenio



Visita fugaç a La Villaroel per anar a veure la primera de les quatre funcions de Reugenio, una actuació remember del millor imitado que pot tenir el desaparegut Eugenio: el seu fill.

Sala plena i sense una localitat lliure. Públic de totes les edats, però a partir dels trenta. Moltes ganes de riure. Tantes que fins i tot a més d'un se li escapava la rialla abans de què s'escoltés el primer acudit.

Reugenio (o Eugenio Jr.) no es limita a contar acudits "a la manera d'Eugenio", sinó que es transforma en gairebé un clon de l'original. Si no fos per les lleugeres diferències en el físic, que fan al Reugenio més semblant a Risto Mejide que al popular humorista, podríem dir que la còpia era perfecta.



L'espectacle dura oficialment una hora, però els bisos l'allarguen un quart d'hora més. Forts i llargs aplaudiments després de la traca final, iniciada amb un clàssic: l'acudit del rus i l'andalús (conegut també com "El de la Estepa").

Reugenio pot tenir llarga vida. Només cal que Gerard Jofra (així es diu el fill gran d'Eugenio) posi al dia alguns acudits, que ja comencen a tenir una certa edat. Ara bé, jo recomanaria fer l'espectacle no a un teatre, sinó en un lloc una mica més adient, de l'estil d'un pub dels d'abans, amb taules i cadires. Ara que pensant-ho bé...quans locals d'aquests queden a Barcelona?

27/11/2009

El Quart Poder


L'editorial que van publicar ahir 12 diaris anomenat "La dignitat de Catalunya" no ha deixat indiferent ningú. En termes d'efectivitat del missatge ha estat un èxit rotund, gairebé digne de figurar com a cas d'estudi a les facultats de ciències de la comunicació. En poques hores tothom ha anat posicionant-se: diaris de fora de Catalunya, ràdios, televisions, partits polítics, patronals, cambres de comerç, col·legis professionals....i un gran nombre de ciutadans mitjançant el seu bloc, el seu perfil de Facebook o el seu compte de Twitter.

Considero particularment importants les reaccions dels "ciutadans del carrer". Una de les crítiques que s'han escoltat és que els promotors de la mesura (i alguns dels signants de primera hora) tenen massa relacions amb la Generalitat de Catalunya, suggerint que la iniciativa no ha sorgit de motu propi dels mitjans. Certament hi ha raons per sospitar-ho, tenint en compte el volum de subvencions que reben els diaris (per cert, tots els diaris de la geografia espanyola, no només els catalans), o el fet de què el director d'un dels dos grans diaris de Barcelona sigui el germà d'un conseller de la Generalitat. 

Aquesta falta de pressumpció d'inocència també pot extrapolar-se a d'altres estaments de la denominada "societat civil". Però, es pot dir el mateix dels centenars de blocaires, alguns dels quals defenem obertament el "decreixement institucional"? I dels milers de seguidors al Facebook? Probablement deu haver estat l'únic cop (amb l'excepció d'algun atemptat terrorista important) en què s'ha vist coincidir a blocaires situats a les antípodes ideològiques en la resta de coses.

Ara bé, qui ha escrit l'editorial i qui ha marcat el tempo en tot aquest procés han estat els mitjans de comunicació tradicionals. Els mitjans d'Internet i el "nou periodisme" han anat a remolc de "La Vanguardia" i "El Periódico" fins i tot a l'hora de plantejar la campanya per Internet.   Interessants lliçons.

Pel seu interès reprodueixo íntegrament l'editorial "La Dignidad de Catalunya", consensuat per 12 mitjans de comunicació escrits (La Vanguardia, El Periódico, Avui, El Punt, Diari de Girona, Diari de Tarragona, La Mañana, Segre, Regió 7, El 9 Nou, Diari de Sabadell i Diari de Terrassa).  Destaca especialment la seva publicació com a editorial a "La Vanguardia", diari que s'ha caracteritzat en els seus 128 anys de vida per anar amb el vent que bufava:

Después de casi tres años de lenta deliberación y de continuos escarceos tácticos que han dañado su cohesión y han erosionado su prestigio, el Tribunal Constitucional puede estar a punto de emitir sentencia sobre el Estatut de Catalunya, promulgado el 20 de julio del 2006 por el jefe del Estado, rey Juan Carlos, con el siguiente encabezamiento: "Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado, los ciudadanos de Catalunya han ratificado en referéndum y Yo vengo en sancionar la siguiente ley orgánica". Será la primera vez desde la restauración democrática de 1977 que el Alto Tribunal se pronuncia sobre una ley fundamental refrendada por los electores.


 
La expectación es alta. La expectación es alta y la inquietud no es escasa ante la evidencia de que el Tribunal Constitucional ha sido empujado por los acontecimientos a actuar como una cuarta cámara, confrontada con el Parlament de Catalunya, las Cortes Generales y la voluntad ciudadana libremente expresada en las urnas. Repetimos, se trata de una situación inédita en democracia. Hay, sin embargo, más motivos de preocupación. De los doce magistrados que componen el tribunal, sólo diez podrán emitir sentencia, ya que uno de ellos (Pablo Pérez Tremps) se halla recusado tras una espesa maniobra claramente orientada a modificar los equilibrios del debate, y otro (Roberto García-Calvo) ha fallecido.
De los diez jueces con derecho a voto, cuatro siguen en el cargo después del vencimiento de su mandato, como consecuencia del sórdido desacuerdo entre el Gobierno y la oposición sobre la renovación de un organismo definido recientemente por José Luis Rodríguez Zapatero como el "corazón de la democracia". Un corazón con las válvulas obturadas, ya que sólo la mitad de sus integrantes se hallan hoy libres de percance o de prórroga. Esta es la corte de casación que está a punto de decidir sobre el Estatut de Catalunya. Por respeto al tribunal –un respeto sin duda superior al que en diversas ocasiones este se ha mostrado a sí mismo– no haremos mayor alusión a las causas del retraso en la sentencia.
La definición de Catalunya como nación en el preámbulo del Estatut, con la consiguiente emanación de "símbolos nacionales" (¿acaso no reconoce la Constitución, en su artículo 2, una España integrada por regiones y nacionalidades?); el derecho y el deber de conocer la lengua catalana; la articulación del Poder Judicial en Catalunya, y las relaciones entre el Estado y la Generalitat son, entre otros, los puntos de fricción más evidentes del debate, a tenor de las versiones del mismo, toda vez que una parte significativa del tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles. Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia.
No nos confundamos, el dilema real es avance o retroceso; aceptación de la madurez democrática de una España plural, o el bloqueo de esta. No sólo están en juego este o aquel artículo, está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición. Hay motivos serios para la preocupación, ya que podría estar madurando una maniobra para transformar la sentencia sobre el Estatut en un verdadero cerrojazo institucional. Un enroque contrario a la virtud máxima de la Constitución, que no es otra que su carácter abierto e integrador.
El Tribunal Constitucional, por consiguiente, no va a decidir únicamente sobre el pleito interpuesto por el Partido Popular contra una ley orgánica del Estado (un PP que ahora se reaproxima a la sociedad catalana con discursos constructivos y actitudes zalameras). El Alto Tribunal va a decidir sobre la dimensión real del marco de convivencia español, es decir, sobre el más importante legado que los ciudadanos que vivieron y protagonizaron el cambio de régimen a finales de los años setenta transmitirán a las jóvenes generaciones, educadas en libertad, plenamente insertas en la compleja supranacionalidad europea y confrontadas a los retos de una globalización que relativiza las costuras más rígidas del viejo Estado nación. Están en juego los pactos profundos que han hecho posible los treinta años más virtuosos de la historia de España. Y llegados a este punto es imprescindible recordar uno de los principios vertebrales de nuestro sistema jurídico, de raíz romana: Pacta sunt servanda. Lo pactado obliga.
Hay preocupación en Catalunya y es preciso que toda España lo sepa. Hay algo más que preocupación. Hay un creciente hartazgo por tener que soportar la mirada airada de quienes siguen percibiendo la identidad catalana (instituciones, estructura económica, idioma y tradición cultural) como el defecto de fabricación que impide a España alcanzar una soñada e imposible uniformidad. Los catalanes pagan sus impuestos (sin privilegio foral); contribuyen con su esfuerzo a la transferencia de rentas a la España más pobre; afrontan la internacionalización económica sin los cuantiosos beneficios de la capitalidad del Estado; hablan una lengua con mayor fuelle demográfico que el de varios idiomas oficiales en la Unión Europea, una lengua que en vez de ser amada, resulta sometida tantas veces a obsesivo escrutinio por parte del españolismo oficial, y acatan las leyes, por supuesto, sin renunciar a su pacífica y probada capacidad de aguante cívico. Estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa.
Estamos en vísperas de una resolución muy importante. Esperamos que el Tribunal Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto que tiene entre manos –que no es otro que la demanda de mejora del autogobierno de un viejo pueblo europeo–, recordando que no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia. Volvemos a recordarlo: el Estatut es fruto de un doble pacto político sometido a referéndum.
Que nadie se confunda, ni malinterprete las inevitables contradicciones de la Catalunya actual. Que nadie yerre el diagnóstico, por muchos que sean los problemas, las desafecciones y los sinsabores. No estamos ante una sociedad débil, postrada y dispuesta a asistir impasible al menoscabo de su dignidad. No deseamos presuponer un desenlace negativo y confiamos en la probidad de los jueces, pero nadie que conozca Catalunya pondrá en duda que el reconocimiento de la identidad, la mejora del autogobierno, la obtención de una financiación justa y un salto cualitativo en la gestión de las infraestructuras son y seguirán siendo reclamaciones tenazmente planteadas con un amplísimo apoyo político y social. Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable
Comentaris que em permeto fer:
  1. Tot el procés estatutari ha estat una història de despropòsits, començant per la seva gènesi, però aquest s'ha fet seguint les regles de joc que marca l'ordenament vigent.
  2. Existeixen dubtes més que raonables de què el Tribunal Constitucional, per molt tribunal que sigui, pugui entrar a valorar una norma sotmesa a referèndum d'obligada realització. Cal recordar que la Constitució de 1978 reserva els referèndums d'obligada realització a només dos casos: la reforma dels estatuts d'autonomia derivats de l'article 151, i de la reforma d'alguns capítols del propi text constitucional (Nota al marge: la Constitució ha estat reformada en aspectes menors en dues ocasions, que no han requerit referèndum).
  3. Independentment de l'apartat anterior és completament impresentable que un afer d'aquestes característiques s'estigui ventilant amb un tribunal provisional i que ni tan sols és capaç de guardar el secret de les deliberacions.
  4. Alguns partits i creadors d'opinió farien bé de reflexionar sobre la seva posició davant del tema, que només pot qualificar-se com a lamentable, i que ben poc ajuda al desenvolupament d'un país democràtic. El politiqueig de vol gallinaci pot acabar passant una greu factura a llarg termini.
  5. És de felicitar que els mitjans de comunicació hagin fet un pas de sensatesa que no s'ha vist en la classe política. Però encara hauria estat millor si no existissin les relacions de dependència amb el poder establert, via subvencions.
  6. Finalment recordar una cosa que sembla s'oblidi fàcilment: els poders públics i les lleis estan per servir al ciutadà i per facilitar-li la vida, no per complicar-se-la.

25/11/2009

Hortografia (I)

Nova paraula del dia: "ebreo". Vist a La Vanguardia, el 25/11/2009 a les 20.40h.




Si hi ha hagut mai una multinacional "made in Gràcia" aquesta fou l'Editorial Bruguera. Aquesta empresa, fundada fa un segle, va arribar a ser una potència en el sector de les arts gràfiques, i era força coneguda a Llatinoamèrica. Des d'un punt de vista empresarial tenia una sèrie de característiques que la feien digna d'estudi: es van especialitzar en el segment de literatura més "comercial" (altrament dita lleugera); practicaven la producció en massa d'historietes per a nens i joves (actualment anomenats còmics); generaven una cartera de productes on les diferents marques de l'empresa competien entre sí, i van ser dels primers que van veure negoci a Llatinoamèrica. Però fou precisament Llatinoamèrica, unida als canvis de gustos dels consumidors i la no renovació del producte, el que va dur a la companyia a la seva desaparició el 1986.


Durant aquests mesos dos espais del barri de Gràcia li han dedicat sengles exposicions. La primera d'elles és a la Biblioteca Jaume Fuster (per entendre'ns la de la Plaça Lesseps), d'on es feta la fotografia. El segon, el centre cívic del barri del Coll, situat en un antic edifici de l'editorial. Dues exposicions discretes que volen retre homenatge a la que fou una gran empresa i que, malgrat tot, ha estat oblidada i ignorada pels barcelonins. Només una exposició temporal al CCCB fa uns anys va rescatar de l'oblit una editorial que fou molt més que un negoci.

I el molt més que negoci ve donat per l'anomenat "univers Bruguera": els milers i milers de guions i il·lustracions que van fer uns artistes que en altres latituds serien venerats. Tots coneixem a l'Ibañez, i ens sonarà de passada el granollerí Escobar, però darrera d'aquests dos noms hi ha uns Vázquez, Peñarroya, Cifré, Raf, Figueras, etc...  O un Armand Matias Guiu, un personatge que tenia una capacitat de treball que res tenia a envejar a Stajánov: 18.000 guions de ràdio (fou el primer que rebé un Premio Ondas), guionista de milers d'historietes de la Bruguera, col·laborador del Lecturas...i encara li quedava temps per fer obres de teatre (en va fer 25, en castellà i català) i novel·les (en té publicades prop de 20).

Afortunadament les coses comencen a canviar. Es vol posar el nom de Bruguera al Centre Cívic del Coll, i s'està treballant en la creació d'un Fons Bruguera que reculli la història d'aquesta companyia, tant a nivell empresarial (amb testimonis d'antics treballadors), com també el context cultural i social d'unes obres que sorprenen per la seva vigència.

Jo hi afegiria quelcom més: a veure si l'Ajuntament pot dedicar-li algun espai a l'Armand Matias Guiu. S'ho mereix sobradament, encara que sigui del gènere masculí, nasqués a Barcelona, i es dediqués a un perfil literari "comercial"...



 Avui he participat en una cursa "mixta": la 19a Cursa CEC a Collserola. Com el seu nom indica, es tracta d'una cursa que travessa Collserola. Concretament es fa un recorregut de 16km oficials (oficiosament un parell més), que sortint del Campus Nord arriba a Sant Pere Màrtir, d'allà marxa cap a Vallvidrera i es torna per la part del darrera. En total s'han inscrit 973 persones en la que constitueix la segona edició de la nova etapa d'aquesta cursa (l'anterior, gratuïta, sortia del Parc Cervantes i acabava prop del Velòdrom d'Horta).




Com us podeu imaginar, el perfil de la cursa no és precisament el de la típica cursa urbana. En total  hi ha més de 800 metres de desnivell, i a més bona part d'aquest es concentra en el primer quart, fins arribar a Sant Pere Màrtir. Aquest tros de pujada ha estat excepcionalment dur per fer-lo corrent, i a vegades no quedava altre remei que fer algun tros a peu, sobretot si hi havia embús al camí (com ha passat més d'un cop).

Passat Sant Pere Màrtir la cosa ha començat a canviar, ja que la ruta seguia fins a Vallvidrera per un camí de carena. Travessada la carretera de Molins de Rei ens hem endinsat pels carrers d'aquest peculiar barri de Barcelona, fins que hem anat a parar a un camí de baixada cap el pantà, força estret i humit, però que ha pogut fer-se amb relativa rapidesa.

El pantà de Vallvidrera, que no coneixia, marcava un canvi de ritme: tocava tornar a pujar, gairebé en camí de cabra. Novament s'ha hagut de canviar de marxa fins deixar les darreres cases de la urbanització. A partir d'aquí un camí més o menys pla ens ha dut fins a Can Cuiàs, on hi havia el segon punt d'avituallament (el primer era passat Sant Pere Màrtir), i un nou punt de creuament amb la carretera.

Travessada la carretera començava una llarga baixada en direcció a Sant Just, la qual ha estat interrompuda quan s'ha arribat a les primeres explotacions agràries. A partir de llavors tornava a tocar pujar, aquest cop  de manera menys intensa, fins a la Plaça Mireia, on es reprenia el camí de pujada. Un bon tros de baixada només interromput a Finestrelles per un tram de pujada, el darrer. A partir de llavors baixada fins al Campus Nord, on hi havia la meta. Tot i que oficialment la cursa era de 16 km, el meu GPS marcava 17,7km. No ha estat l'únic cas, ja que a molta gent li marcava 18km. El temps, com no podia ser d'una altra manera, ha estat discret: 2 hores 15 minuts.

Cal destacar que la organització ha funcionat força bé, especialment en la part d'avituallaments, i pel que fa a senyalització. També hi ha ajudat el fet de què el nombre de participants hagi estat reduït, inferior als 1.000.


Crec que Catalunya Ràdio la va encertar quan va pensar en Manel Fuentes per renovar els matins de Catalunya Ràdio, després de la desastrosa experiència de l'any anterior (i de la qual cal dir que poca culpa tenia la seva presentadora, malgrat el seu currículum d'"èxits d'audiència"). El programa necessitava des de feia anys una renovació a crits i qui millor que el propi Fuentes, que havia començat la seva carrera a la ràdio precisament en aquell programa, per poder fer un canvi radical.

Després de dos mesos, es pot dir que el resultat és satisfactori. Hi havia gent que dubtava de la capacitat del presentador per poder dur a terme un programa "seriós", tenint en compte que en Fuentes ha fet gairebé sempre programes humorístics. La realitat ha demostrat que el prejudici era similar al que es tenia quan Josep Guardiola (casualment de la mateixa quinta) va agafar les regnes del Barça. I probablement anirà recuperant part de la clientela que s'havia anat perdent en els darrers temps.

Ara bé. Tot no podia ser harmonia en un segment radiofònic que fa anys està envoltat de polèmica. Dies enrere es va fer públic que Fuentes havia acceptat fer un programa a Antena 3. Una diputada de CiU, Meritxell Borràs, critica al Parlament a Fuentes questionant el tipus de programa que farà a la televisió . Fuentes respon en forma de carta oberta, Borràs torna a respondre en forma de carta oberta, i el comitè d'empresa de Catalunya Ràdio contraataca, comentant algunes coses que sobten fins i tot a qui està fora del mundillo.

Tota aquesta discussió m'ha fet pensar en algunes coses:

Primer tema: si el programa que fa Manel Fuentes dura sis hores cada dia (de 6 a 12h), disposa de prou temps per embarcar-se en un altre projecte? El propi Fuentes hauria de ser conscient de què, almenys el primer any seria prudent concentrar-se en el seu projecte radiofònic, deixant per un futur noves col·laboracions. Llevat de què consideri el seu projecte radiofònic com una cosa secundària o passatgera, cosa que hauria de fer preocupar als responsables de la CCMA.

Segon tema: fa molt bé el comitè d'empresa de mostrar la seva sorpresa per la diferent vara de medir els règims d'incompatibilitats. Des de fa un quart de segle existeix un règim d'incompatibilitats força sever, però a la pràctica només se li aplica al bidell i al becari, quan els destinataris haurien de ser els de la part de dalt de la piràmide.El més lògic hauria estat que, considerant la durada del programa i la seva importància estratègica, el règim de compatibilitats del senyor Fuentes fos molt més estricte del que sembla que és.

Tercer tema: no hauria de ser el consell d'administració de la CCMA qui es manifestés sobre aquest tema i no els parlamentaris en el decurs d'una sessió? Penso que els parlamentaris, encara que siguin els de la comissió de control, s'han de concentrar més en les estratègies i deixar de dir la seva sobre tal o qual programa, o sobre el color del logotip, un vici malauradament massa estès arreu.

Blog Widget by LinkWithin